Fin de semana en Oporto

La cercanía con España y su excelente comunicación con los principales aeropuertos  como el de Madrid o Barcelona hacen de Oporto un destino ideal para una escapada de unos días. Por esta razón, decidimos dedicar un fin de semana en Oporto y conocer esta espectacular ciudad a orillas del río Duero.

En un anterior viaje a Portugal, ya habíamos tenido la oportunidad de conocer Lisboa, y en esta ocasión queríamos dedicar unos días a su vecina del norte. Teníamos la duda de si un fin de semana sería suficiente para conocer Oporto, y la verdad es que, a pesar de ser una ciudad relativamente pequeña, dos días en Oporto es lo mínimo, ya que esta ciudad ofrece una gran variedad de atractivos para el viajero.

Nosotros llegamos al aeropuerto de Oporto un viernes por la tarde/noche, y decidimos organizarnos nuestro fin de semana en Oporto de forma que pudiéramos ver los principales puntos turísticos de la ciudad, y además tener tiempo para disfrutar de su gastronomía y el famoso vino de Oporto.

Llegada a Oporto

Aterrizamos en el aeropuerto Francisco Sá Carneiro de Oporto, y desde ahí pusimos rumbo directo a nuestro alojamiento en el centro de la ciudad. El aeropuerto se encuentra muy bien conectado y puedes llegar en metro de forma rápida. Nos alojábamos en rua Santa Catarina, una de las principales calles comerciales de la ciudad, por lo que tuvimos que viajar en metro en la línea E (la morada) hasta la estación de Bolhao.

Tras pasar por el alojamiento, nos dirigimos a la zona de Ribeira para disfrutar de unas espectaculares vistas del Puente de Luis I con la luz de la noche. En esta zona ya aprovechamos para buscar un sitio en el que cenar y coger fuerzas para el día siguiente, ya que teníamos muchas que ver para aprovechar nuestro fin de semana en Oporto.

Nuestro primer día en Oporto

Mercado do Bolhao

Al día siguiente, después de haber cargado las pilas, nos pusimos en marcha muy temprano para poder disfrutar de todas las cosas que ver en Oporto en un fin de semana. Nuestra primera parada, por la cercanía con nuestro alojamiento, fue el Mercado do Bolhao, un peculiar mercado de comida, flores y otros productos que destaca por su aspecto decadente. Una muestra auténtica del espíritu de esta ciudad, en el que podrás encontrar puestos de bacalao y otros alimentos típicos de la gastronomía portuguesa.

Avenida dos Aliados y Praça da Liberdade

Después de recorrer este peculiar mercado de Oporto, nos pusimos rumbo a la avenida dos Aliados y la Praça da Liberdade, el eje central de Oporto. En este punto del día, fuimos víctimas de un tremendo aguacero que nos obligó a contemplar esta zona bajo la lluvia (a pesar de que nuestra visita a Oporto tuvo lugar a finales de mayo, tenemos que decir que el tiempo no fue el mejor, por lo que tuvimos que adaptarnos a una climatología muy adversa). En esta zona se encuentran puntos de interés como el ayuntamiento de la ciudad o la estatua ecuestre de D.Pedro IV.

Torre de los Clérigos

A solo unos metros, y a pesar de que seguíamos sufriendo los efectos de la lluvia, se encuentra la que para nosotros es una de las mejores cosas que ver en Oporto: la iglesia y la torre de los Clérigos. Sobre todo por esta última merece la pena acercarse hasta aquí, ya que la entrada es gratuita y desde arriba se contempla una perspectiva sensacional de Oporto. En nuestro caso, no pudimos disfrutar de estas vistas como nos hubiese gustado, ya que la lluvia era intensa, pero tenemos que decir que es una visita que merece mucho la pena.

Librería Lello e Irmao

Tras bajar de la torre de los Clérigos, y para resguardarnos de la lluvia que seguía cayendo, nos dirigimos a la famosa Librería Lello e Irmao. Está considerada como una de las librerías más bonitas de Europa y su aspecto de cuento sirvió de inspiración a la mismísima J.K. Rowling para la saga Harry Potter. La entrada tiene un precio de aproximadamente 5 euros (a fecha de 2020), pero es una visita que merece la pena.

Después de estas dos visitas, y cuando la lluvia comenzó a darnos una tregua, decidimos acercarnos nuevamente a la zona de Ribeira para contemplar el Puente de Luis I esta vez con la luz del día. Esta zona es una de las más animadas de la ciudad, y disfrutar de un delicioso vino de Oporto o de las francesinhas típicas de la comida lusa con las visitas de este espectacular puente es algo que no te puedes perder en tu viaje a Oporto.

Bodegas de Vila Nova de Gaia

En este punto del día nosotros aprovechamos para cruzar el Puente de Luis I hasta el otro lado, Vila Nova de Gaia, y buscar algún sitio para comer al otro lado del río Duero, ya que por la tarde teníamos pendiente las visitas a las bodegas de Oporto.

Después de comer, buscamos la mejor opción para disfrutar de una visita guiada y una posterior cata de vinos en algunas de las diferentes bodegas que existen en la zona de Vila Nova de Gaia. Finalmente, nos decidimos por la bodega Offley, en la que disfrutamos de una visita en la que nos explicaron los procesos de elaboración del vino de Oporto, y finalmente tuvimos una degustación de tres copas de vino. Una actividad muy recomendable, ya que el vino de Oporto tiene unas peculiaridades únicas en el mundo y merece la pena conocerlo.

Una vez finalizada la visita, decidimos volver a la zona de la Ribeira y dar un paseo al atardecer a orillas del río Duero, ya que al día siguiente tocaba nuevamente madrugar para seguir nuestra ruta de un fin de semana en Oporto.

Nuestro segundo día en Oporto

Catedral de la Sé de Oporto

Como nuestro vuelo salía temprano, y no teníamos mucho tiempo por delante, decidimos madrugar para visitar los lugares que aún teníamos pendientes por ver. Nuestra primera parada fue la Catedral de la Sé de Oporto, un edificio que ha sido declarado Monumento Nacional, y es que se trata del edificio religioso más importante de la ciudad.

Su ubicación, en la parte más alta de la ciudad, conceden a la Catedral de la Sé de Oporto un aspecto aún más majestuoso. No podíamos finalizar nuestro fin de semana en Oporto sin visitar este edificio.

Estación de Sao Bento

Pero antes de poner rumbo al aeropuerto, nos quedaba una última visita: la estación de trenes Sao Bento. Se trata de una peculiar estación de tren construida sobre un antiguo convento que merece la pena conocer, ya que además se trata de una visita completamente gratuita, en la que destaca principalmente su hall, decorado con azulejos relatando la historia de Portugal.

Después de estas visitas, pusimos rumbo al aeropuerto para poner fin a nuestro fin de semana en Oporto. A pesar de que es una ciudad que cuenta con muchos más atractivos, y con localidades muy bonitas alrededor, un fin de semana en Oporto es tiempo suficiente para hacerse una idea de por qué es considerada uno de las ciudades más bellas de Europa.