Edimburgo en dos días

Edimburgo se encuentra entre las tres ciudades más bonitas de Europa. Es una ciudad encantada que nos conquistó desde el primer momento y enseguida nos dimos cuenta que habíamos acertado de pleno en elegir Edimburgo como punto de partida en nuestro viaje a Escocia.

Decimos visitar Edimburgo en dos días para poder también dedicar tiempo a otros puntos emblemáticos del país escocés. Dos días es tiempo suficiente para adentrarse entre sus calles y quedarse embelesado con sus edificios, monumentos, tiendas, restaurantes, parques y gentes. En definitiva con su arquitectura y ambientes únicos que hacen tan especial a esta ciudad.

Edimburgo, la verdadera esencia de Escocia

Edimburgo es el fiel reflejo de la cultura escocesa tanto a nivel arquitectónico como cultural. Edimburgo tiene magia. No se puede describir con otra palabra. Para entender su verdadera esencia es imprescindible que visites esta ciudad y lo compruebes por ti mismo.

Nada más bajarnos del avión, sentimos la calidez de su gente y nos sumergimos en su ambiente festivo a toque de gaita. Era imposible quitarnos la sonrisa de la cara y disfrutar como niños pequeños con cada paso que dábamos. Con cámara en mano, no perdimos la oportunidad de fotografiar todo aquello que nos transmitía una energía especial.

Enseguida nos sentimos un escocés más y nos preguntamos por qué no habíamos visitado Edimburgo en dos días mucho antes de lo que lo habíamos hecho. Es un viaje corto y de pocos días, pero un viaje que te deja una sensación de satisfacción plena.

Así fue nuestra para visitar Edimburgo en dos días:

Primer día en Edimburgo

Tras dejar las maletas en el piso que habíamos alquilado, nos pusimos en marcha porque no había tiempo que perder. Nosotros nos alojábamos en el barrio de Dalry Road, a tan solo cinco minutos en autobús de la estación de tren Haymarket, y a 10 minutos del centro de la ciudad. Nos bajamos en la primera parada de Princess Street para empezar a recorrer a pie las calles de Edimburgo a nuestro ritmo.

Princess Street

Princess Street es la calle de las tiendas, perteneciente a la parte nueva de Edimburgo. En ella se ubican las firmas de ropa y tecnología más conocidas a nivel mundial. Todas ellas se encuentran en el lado izquierdo de la calle si te ubicas mirando de frente al Hotel Balmoral. Como dato curioso para los fans de Harry Potter, en dicho hotel se alojó J.K.Rowling mientras escribía el último libro de la famosa saga literaria.

Al otro lado de la calle, a la derecha, hay un paisaje totalmente diferente y que fue el que nos enamoró. Nos plantamos delante de lo que se conoce como Princess Street Gardens, un parque público que se encuentra a los pies del Castillo de Edimburgo. Desde ahí abajo tienes una panorámica perfecta del Castillo en lo alto de la colina, la cual se ve envuelta del color verde de los jardines. Esta panorámica también cobra vida durante la noche ya que el Castillo se ilumina y es cuando realmente empiezas a sentir la magia de Edimburgo.

Monumento a Scott y museos

Anduvimos por Princes Street e hicimos una parada en el Monumento a Scott. Es un monumento de estilo gótico que le da un rollo tétrico a dicha calle y genera un contraste entre todo lo que hay a su alrededor.

Alrededor de esta zona, entrando ya en la parte vieja de la ciudad, también encontrarás muchos Museos y Galerías como son el Scottish National Gallery, Museum of Childhood, The Writers’ Museum o City Art Centre. Muy cerca también se encuentra la Universidad de Edimburgo o la casa de John Knox, una casa con mucha historia debido a que en ella vivió el reformador protestante durante el siglo XVI.

Royal Mile

Tras dejar atrás la parte nueva, nos sumergimos en la parte vieja de Edimburgo. La parte que más historia tiene y que todavía conserva el estilo arquitectónico del pasado. En esta zona de la ciudad, las calles son empedradas y empinadas. Existen muchas calles estrechas que te van adentrando poco a poco en el centro histórico hasta llegar a la Royal Mile.

La Royal Mile es la calle principal de la ciudad. Mientras preparábamos nuestro viaje a Edimburgo en dos días, la Roya Mile era el punto central de nuestro planning. Es una avenida llena de vitalidad, con restaurantes por todos lados, monumentos, tiendas de souvenirs y gaiteros que con su música dan vida a los días fríos y cerrados típicos de este país.

A lo largo de la Royal Mile se ubican diferentes callejones muy estrechos, conocidos como «closes», de los que seguro ya habrás oído hablar, que te llevan a patios o zonas más interiores, alejándote un poco del murmullo de la avenida principal. En estas calles más escondidas también puedes encontrar algún que otro restaurante y edificios con la estética propia de esta zona de la ciudad.

Castillo de Edimburgo

La Royal Mile conecta el Castillo de Edimburgo con el Palacio de Holyrood. El Castillo de Edimburgo se encuentra justo al comienzo de la Royal Mile. Es uno de los castillos más bonitos que hemos visto. Es el escenario perfecto del cual nos llevamos un buen recuerdo de nuestro viaje a Edimburgo en dos días.

Al final de la Royal Mile, en el extremo opuesto al Castillo de Edimburgo, se encuentra el Palacio de Holyrood. Es conocido por haber sido la residencia principal, desde el siglo XV, de los reyes y reinas de Escocia

Nuestro consejo es recorrer la parte vieja de Edimburgo con calma, dando un paseo sin prisas y disfrutando de todo lo que tienes a tu alrededor. Déjate perder entre sus calles, sin rumbo fijo, porque siempre vas a acabar encontrando recovecos que no te esperabas pero que por sí solos ya hablan de la esencia de Edimburgo.

Victoria Street

Victoria Street probablemente es la calle más bonita de Edimburgo. La reconocerás enseguida porque está llena de vida. Tiene forma de medialuna y en un lado de la calle se encuentran varios edificios juntos, cada uno de ellos de un color diferente. También tiene encanto porque justo arriba de estos edificios se concentran varias terrazas para que puedas hacer un descanso y tomarte algo con bonitas vistas.

Al otro lado de la calle, encontrarás varias tiendas muy curiosas. Por ejemplo, The Boy Wizard, tienda especializada en la saga de Harry Potter. Desde el primer momento en que entras en la tienda, ya formas parte de alguna de las casas de Hogwarts. Está muy bien ambientada con música de fondo de las películas y con infinidad de souvenirs.

En esta calle también existe una pequeña tienda de galería de arte, una tienda con adornos de Navidad y tiendas especializadas en comida. Si puedes, acércate aunque sea a oler la tienda especializada en quesos que se ubica en Victoria Street. Eso sí, te aconsejamos que no vayas con hambre porque de lo contrario te llevarás toda la tienda. Y si eres de buen comer y te gusta la carne de cerdo tampoco olvides pasarte por el bar Oink, un bar muy pequeño que reconocerás enseguida de color rosa y que genera largas colas en la calle. Nosotros a decir verdad no llegamos a probarlo, pero ya por curiosidad tienes que fijarte en este bar.

Plaza Grassmarket

Al finalizar la calle de Victoria Street se ubica la plaza Grassmarket. Este lugar es el centro de la vida social de la ciudad, ya que está repleto de bares y tradicionales pubs donde puedes reponer energías y tomarte una buena cerveza escocesa. Son bares de estilo escocés y con muy buenas raciones.

Cementerio Greyfriars

El cementerio Greyfriars se encuentra prácticamente en el centro de la ciudad y es probablemente el cementerio más visitado por los viajeros. Es conocido principalmente porque en él está enterrado el conocido perro Bobby. Tras fallecer su dueño y amigo John Gray, Bobby se pasaba día y noche en el cementerio junto a su tumba. No se movió de su lado ni un solo día. Muchos de los visitantes que acudían a ver este cementerio se encontraban siempre con Bobby.

Una vez falleció Bobby, se le enterró junto a los muros exteriores del cementerio.  En realidad su tumba no está dentro del cementerio porque se considera lugar sagrado. No obstante, para recordarle y agradecerle todo lo que hizo por su amo, se ha instalado una tumba nada más entrar en el cementerio con su nombre. Cada año acuden miles de personas a dejarle flores y juguetes.

Fuera del cementerio también se ha instalado una estatua de Bobby. Muchos se acercan a fotografiarse con ella. En esta estatua, Bobby tiene la nariz de oro. Dicen las leyendas que tienes que tocar la nariz si quieres tener buena suerte. Nosotros, por si acaso, la tocamos.

En el cementerio de Greyfriars es muy común encontrarse con edimburgueses dando un paseo tranquilamente o leyendo un libro sentados en un banco o, incluso, tomando el sol las pocas veces que se abre el cielo. Para los edimburgueses los cementerios forman parte de su vida. Las tumbas las consideran algo cercano porque así sienten que están mucho más cerca de sus seres queridos. Por este motivo, muchos cementerios se encuentran al aire libre sin restricciones de entrada.

Segundo día en Edimburgo

A la mañana siguiente madrugamos para continuar con nuestro viaje a Edimburgo en dos días y no había tiempo que perder. Teníamos por delante un día muy intenso y queríamos disfrutar de todo con calma. Ya habrá tiempo de dormir una vez regresemos de nuestras aventuras viajeras.

Dean Village

Desde bien temprano nos dirigimos hacia uno de los barrios más conocidos y famosos de Edimburgo, llamado Dean Village. Podríamos decir que es como una pequeña aldea que bordea el río Leith, llena de fascinantes casas de piedra y de diferentes colores que conservan su estilo del siglo XVII. Hoy en día es uno de los barrios residenciales más demandados. El río, la tranquilidad, la arquitectura y el color hacen de Dean Village un lugar mágico.

Nuestra cámara no dejaba de echar flashes con cada paso que dábamos. Nos maravilló todo en su conjunto y queríamos captar hasta el más mínimo detalle. Y así estuvimos un buen rato hasta que decidimos que los recuerdos mentales y las sensaciones son también muy importantes y que perduran en nosotros durante años y años. Por ello, decimos volver a dar un paseo tranquilamente por Dean Village.

Calton Hill

El segundo día también lo dedicamos a visitar Calton Hill. Es una colina cerca de Princess Street desde la cual hay unas bonitas vistas de la ciudad de Edimburgo. Nosotros fuimos al atardecer. Tuvimos suerte porque aunque en Edimburgo llueve un día sí y otro también, el día que visitamos Calton Hill el sol hizo un pequeño acto de presencia y pudimos disfrutar de ello.

En lo alto de la colina, hay varios monumentos. Uno de ellos es el Monumento Nacional de Escocia que se construyó en honor a las víctimas de las Guerras Napoleónicas. Sin embargo, este monumento está a medio hacer debido a la falta de fondos. También en esta colina podrás ver una torre que es el Monumento a Nelson para homenajear su victoria en la Batalla de Trafalgar.

Y, por supuesto, si visitas Calton Hill en lo primero en que te fijarás será en el Monumento a Dugald Stewart, una construcción que forma parte de un gran número de postales de Edimburgo. Será imposible que no la fotografíes ya que se sitúa justo en línea con la Torre del Reloj y en la dirección a una de las mejores vistas que hay desde Calton Hill.

Bares con música en directo

No podíamos despedirnos de nuestro viaje a Edimburgo en dos días sin asistir a los tan conocidos bares donde ofrecen música en directo mientras te tomas alguna copa o incluso cenas.

La música escocesa tiene algo especial y, además, a nosotros nos encanta el ambiente que genera la música en directo. Habíamos oído hablar de varios bares de este estilo, pero finalmente nos decantamos por Stramash Live Musica Bar y fue una decisión muy acertada.

Con unas pintas de cerveza finalizamos nuestro viaje a Edimburgo, con la sensación de haber disfrutado al máximo de esta bella ciudad del Reino Unido.